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Serie oro

Genealogía de las Reales Casas de Europa

Genealogía de las Reales Casas de Europa

Características

Ubicación actual:

The British Library. Ms.Add.12.531

Escritura:

Portugués, año 1530. Encuadernación en terciopelo rojo sobre tabla con 2 cierres de seda y 8 cabujones de bronce bañados en oro

Ilustraciones:

42; 13 miniaturas a toda página y 29 escenas marginales ricamente iluminadas con oro y plata por Simon Bening y Antonio de Holanda.

Dimensiones:

59,3 x 43,1 cm. 32 páginas de pergamino.

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EL MANUSCRITO ILUMINADO DE MAYORES DIMENSIONES DE TODA LA HISTORIA DEL ARTE

 “Es imposible dar una idea de la magnificencia de esta gran obra de arte […]

es notable no solamente por el brillo de los colores, el gran número de

retratos y otros objetos, sino por la perfección del dibujo, la inmensa

variedad del vestuario y las actitudes de las figuras, así como en la

expresión de las fisionomías, existiendo la mayor armonía

en la disposición de estas figuras y en los colores”

(Frederico Francisco de la Figanière, 1853)

Como las majestuosas naves de una catedral inacabada, la Genealogía de las Reales Casas de Europa se yergue como el más extraordinario testigo del final de una modalidad pictórica, la iluminación de manuscritos, que había atravesado en Occidente más de mil años de tradición artística y que se disponía a morir como consecuencia, entre otros factores, de la extensión de la imprenta por toda Europa. Es excepcional en muchos aspectos ya que constituye la única genealogía iluminada de toda la miniatura flamenca. Sus hojas miden en torno a 59,3 x 43,1cm, siendo el manuscrito iluminado de mayor formato de toda la historia del arte occidental. Además es la mejor obra de dos genios de la pintura, Simon Bening y Antonio de Holanda.

 Esta genealogía real extraordinariamente completa y de relevancia política da fe del tremendo prestigio que disfrutaban los iluminadores flamencos en las cortes europeas durante la primera mitad del siglo XVI. Bajo el reinado de Manuel I el Afortunado de Portugal (1495-1521) y de su esposa María, hija de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, la alianza entre Portugal y España se mantuvo sellada durante cierto tiempo. Este importante monarca encargó retablos al famoso Quentin Massys de Amberes y también contrató al no menos famoso iluminador flamenco Simon Bening. Hasta qué punto Bening gozaba del favor de la casa real portuguesa lo demuestran sus iluminaciones en este soberbio códice. Entre sus clientes se contaban, Juana I de Castilla, su hijo el emperador Carlos V, Felipe II, Margarita de Austria, el emperador Maximiliano, entre otros. Se trata de una genealogía patrocinada por el Infante don Fernando de Portugal, hermano del rey Juan II, que fue decorada aproximadamente entre los años 1530 y 1534. El árbol genealógico empieza de una manera nada inusual por aquel entonces, es decir, con los antepasados de Fernando en el Antiguo Testamento, y termina con el mismo Fernando.

MONUMENTALES PINTURAS DE TABLA ILUMINADAS POR SIMON BENING

 Está documentado que los esbozos para este códice eran realizados en Lisboa por Antonio de Holanda. Acto seguido, las páginas se enviaban a Brujas para su tratamiento final, donde Simon Bening realizaba la iluminación. Tras la muerte del infante en 1534, los trabajos en esta obra fueron dados por acabados. Bening, por aquel entonces, había iluminado cinco folios.

Antonio de Holanda, más tarde concluyó otros ocho folios. Los trabajos de Bening para esta obra son de una calidad artística excelente. Parece haber extraído su concepción del árbol genealógico de los motivos religiosos tradicionales que figuran en el tronco de Jesé. En las ramificaciones se encuentran integradas figuras soberbiamente dibujadas y coloreadas, además de filacterias, las formas están tratadas con una plasticidad impresionante y variedad fisionómica, y las actitudes y los vestidos están impregnados de una incansable riqueza creadora. A modo de orlas, las tablas están decoradas con pequeñas escenas en las que aparecen una gran cantidad de personajes amontonados o de históricas batallas libradas ante paisajes profundos o lejanos y cuya profundidad espacial y armonía compositiva no es precisamente la típica de las imágenes de pequeño formato. La excepcional dimensión de las hojas, de 58 cm de altura, la genealogía es el manuscrito iluminado de mayor formato de toda la historia del arte occidental, confiere a las representaciones el carácter de las monumentales pinturas de tabla inspiradas en los modernos principios del renacimiento.

LA CREACIÓN DEL MANUSCRITO ESTÁ INUSUALMENTE MUY BIEN DOCUMENTADA

 Damião de Góis (1501-1573), un diplomado humanista secretario de la Indiahouse, la misión comercial portuguesa en Antwerp desde 1523, también coleccionista de arte, relata las complejas circunstancias detrás de la concepción y ejecución de la genealogía. El argumentó que durante su estancia en Antwerp al servicio del rey Juan III, el hermano del rey, Don Fernando: Me ordenó encontrar todas las crónicas que pudiera sin importar cuales fueran, bien en manuscrito o impresas, en el idioma que fuera, así que las pedí todas. Y me pidió componer una crónica de todos los reyes de España desde los tiempos de Noé en adelante, y tuve que pagar un gran precio a los eruditos: salarios, pensiones, y otros favores. Pedí un dibujo de un árbol y un tronco de esta línea desde el tiempo de Noé hasta el rey Manuel I, su padre. Don Fernando me pidió que lo iluminara para él por el principal maestro de este arte en toda Europa, llamado Simon de Brujas en Flanders. Por este árbol y otras cosas gasté mucho dinero.

 Los dibujos fueron entregados por Antonio de Holanda, como se indicaba en las anotaciones de su hijo Francisco, el artista y humanista, en la última copia de Vasari. El proyecto estaba en curso en 1530 porque Góis escribió a Don Fernando el 15 de agosto de ese mismo año con un informe del progreso, contándole que el antes mencionado Simon de Brujas, quien ciertamente era Simon Bening, estaba disgustado ya que solo había recibido un único dibujo. Bening esperaba que el proyecto se llevara a cabo en dos años, habiendo terminado el resto de sus proyectos para poder centrarse en este completamente. Él había esperado recibir unos cuatro dibujos para ese entonces. Finalmente Bening había iluminado cinco folios de los trece. Holanda coloreó otros siete dibujos, mientras que la iluminación de un único dibujo no se realizó.

Simon Bening iluminó el borde de un primer folio para presentar el propiamente dicho árbol ancestral, folio 2. Muestra el árbol de Magog con los ancestros legendarios de los reyes de Hungría. Góis nos cuenta que el libro comienza con la época de Noé; Magog era el nieto de Noé. Bening también iluminó los tres folios representando las líneas entrelazadas de Navarra y Aragón, y la primera de las dos tablas ilustrando la línea de Juan de Gante, duque de Lancaster. Los descendientes de este último incluían los gobernadores de Borgoña, Alemania, Portugal y Castilla. De entre aquellos representados en la parte derecha son Carlos el Temerario y Maximiliano I. Antonio de Holanda iluminó el prólogo, los árboles para los dirigentes de León y Castilla, y aquellos de las monarquías de Portugal.

La segunda de las tablas vinculada a Juan de Gante, muestra el árbol de los reyes de Inglaterra y Castilla; es el folio que fue dibujado pero no iluminado. Este dibujo exquisito, parcialmente dañado por el agua, muestra los notables dones como diseñador de Holanda. La técnica refinada da a los materiales una cualidad aterciopelada y provee a Bening con un diseño definido y completamente elaborado listo para pintar. Sus dibujos sugieren que Bening siguió el resto de diseños de Antonio de Holanda de cerca, como se aprecia en la similitud de posturas y arreglos figurativos en los cinco folios que él completó, pero a pesar de esto Bening dejó su huella en ellos, en la vivacidad de las expresiones y en el tratamiento de la luz y la sombra, en los tonos de la carne, los tipos faciales y en las costosas brocadas.

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